
Si bien Sergio Ramos tuvo a bien tirar la Copa y el autobús de celebración, pasarle por encima para beneplácito del anti-madridismo quienes ante la impotencia de poderse burlar por aspectos deportivos, buscan cualquier pretexto para regodear su coraje ante un título más del Club blanco, yo sigo prefiriendo celebrar el título a tener que conformarme con hacer comentarios si es que el Barça la hubiera ganado y a Piqué se le hubiera caído. Abollada o intacta, la Copa es del Madrid y no hay más.
Me dan risa los Culés quienes ahora hablan de La Copa del Rey como un título si importancia, efímero y poco trascendental, cuando ellos mismos crearon y difundieron a más no poder las imágenes de la Generación Ni-Ni (Ni Copa ni Liga) y ahora que la pierden se han desgastado en restarle importancia; mi consejo es: lloren, lloren haber perdido la Copa del Rey y acepten ante el mundo que la deseaban, tal vez no por lo que significa, sino por habérsela ganado al Real Madrid, no se escuden bajo un evento (éste si) sin importancia y recuerden que solo puede tirar la Copa, el que la gana.
Bravo por Guardiola quien es un caballero y ha felicitado a los jugadores (del Real Madrid) en la cancha, ha declarado su inconformidad por haber perdido y ha sido duro y crítico con sus jugadores (del FC Barcelona) por haberse confiado y creer que cada vez que jueguen con el Real Madrid les van a meter 5.
Este fin de semana es clave para ambos equipos, el Real Madrid vuelve a Mestalla donde se coronó Rey de Copas, con el único objetivo de ganar al Valencia y dar la liga por perdida, el Barça recibe al Osasuna en el Nou Camp para cerrar esa cuenta. Ambos equipos saben lo que significa ganar o perder antes de su primer enfrentamiento en Champions, el Real Madrid lo tiene más difícil.
Perder el sábado y el miércoles si abollaría la Copa, nuevamente, ganar lo es todo. Mientras tanto sigamos peleando, sigamos ganando y soñemos con abollar un par de Copas más.





